TU CALDO TÓXICO DIARIO

Vivimos rodeados de factores ambientales nocivos que pueden afectar a nuestra salud. Somos conscientes de la contaminación atmosférica debida al progreso técnico pero no somos tan conscientes de la contaminación en el interior de los lugares en los que vivimos y trabajamos, donde nos sometemos a exposiciones químicas de manera inadvertida, crónica y habitual.

El estado actual de la investigación permite afirmar que existe una asociación directa entre la exposición a factores de riesgo ambiental y la aparición de muchas patologías en los seres humanos. A corto plazo pueden darse jaquecas, insomnio, estrés, ansiedad, cansancio o depresión, a más largo plazo problemas respiratorios y circulatorios, asma, alergias, enfermedades neurológicas degenerativas y cáncer. EL ENEMIGO TAMBIÉN ESTÁ EN CASA.

7:00 h.: Buenos días. Te despiertas en una cama hecha y vestida con varios ingredientes que tu cuerpo inhala y absorbe durante toda la noche (tolueno, poliuretano, tintes, sustancias antiinsectos, detergentes y suavizantes). Puede que te dirijas a tu cuarto de baño pisando una moqueta con pegamento y productos químicos antimanchas y antiincendios. No olvides otras fuentes de gases invisibles como la pintura de las paredes y las colas y barnices de los muebles. Estos productos afectan a tu corazón y a tus pulmones.

7:05 h.: Te lavas los dientes con una pasta que, probablemente, contiene fluoruro de sodio y triclosan. También puede que te enjuagues la boca con un producto líquido que incluye formaldheido, amoniaco y varios agentes químicos para darle sabor y color, más los productos que se desprenden de la propia botella de plástico.

7:15 h.: Te duchas, según como sea el agua de tu casa podrás estar expuesto al cloro, fluoruros, plomo, cobre, emisores alfa (uranio, radio, radón) y trihalometanos, todos ellos derivados del cloro que se usa para desinfectar el agua, en la que también puede haber restos de herbicidas y medicamentos. Según el jabón, gel o champú que uses, estarás expuesto a colorantes, parabenos, glicol de propileno y perfumes. Si te pones crema hidratante o productos para el afeitado tienes una dosis más de todos esos productos químicos que desde tu piel pasarán al caudal sanguíneo. Los perfumes contienen tálatos, impostores hormonales que afectan a los sistemas endocrino e inmunitario. Los parabenos son bactericidas con un anillo bencénico que actúan como conservante barato y efectivo para el producto pero nocivo para la salud humana.

7:30 h.: Te aplicas el desodorante, la mayoría contienen aluminio, circonio, glicol de propileno y más perfume, todos ellos con influencia en el sistema hormonal.

7:35 h.: Te vistes, te pones ropa lavada que contiene detergentes y suavizantes o bien sacada de la tintorería que contiene percloroetileno (PERC), porcleno y percloro. Si la ropa es de fibras artificiales (como el poliéster) emite moléculas de gases plastificantes. Si hay naftalina o ambientadores en el armario tu ropa incluye diclorobenceno (también utilizado en los ambientadores de los aseos), todos ellos productos relacionados con diversos tipos de cáncer.

Los suavizantes de la ropa y los ambientadores contienen sustancias muy irritantes para los pulmones y el cerebro y deben evitarse. Lo verdaderamente limpio no debe oler a nada.

7:45 h.: Te maquillas, con la base, el colorete, la máscara o el lápiz de labios te expones a los parabenos, a los colorantes artificiales, a la trietanolamina y butilhidroxianisol (BHA) que son tóxicos para el sistema hormonal e inmunitario y se supone que contienen cancerígenos. Los ingredientes de la laca, la espuma, el gel y los acondicionadores para el cabello también son tóxicos.

8:15 h.: Te preparas el desayuno, te sirves cereales, galletas o bollos con leche probablemente fabricados con aditivos y conservantes artificiales. Te preparas un bocadillo para el almuerzo en el que incluyes alimentos cargados de nitratos y pesticidas o antibióticos y hormonas sintéticas, junto con más aditivos y conservantes. Puedes incluir algo cocinado en un recipiente recubierto de teflón que es un material plástico de propiedades antiadherentes que al calentarse desprende gases que migran a la comida. Las latas de conserva también llevan un recubrimiento interior de plástico. Envuelves tu almuerzo en un plástico que contiene cloruro de vinilo. También puede que tomes un refresco con gas más cargado de sustancias químicas y edulcorantes artificiales o agua envasada en plástico. Antes de marcharte pones el lavavajillas con detergente, todos esos productos químicos que tienes debajo del fregadero también emanan gases al aire que respiras.

8:30 h.: Te diriges al trabajo, en el coche vas sentado en un «mar de gases» que procede de los plásticos, tejidos, disolventes y pegamentos de tu coche. Entre ellos se encuentran cloruro de polivinilo, xileno, estireno y etilbenceno (según un estudio japonés la emanación de sustancias de un coche nuevo rebasa 35 veces el límite sanitario permitido y suele tardar hasta tres años en reducirse al límite permitido). Si abres la ventanilla inhalas los gases de los otros vehículos.

¡Y todo esto antes de las 9 de la mañana! La lista continúa a lo largo de todo el día con los gases nocivos que flotan en el ambiente de las calles, las tiendas y los centros de trabajo, además de las comidas y bebidas.

En los edificios actuales encontramos además campos eléctricos, magnéticos, y electroestáticos, redes wifi o wimax y sistemas bluetooth. Todas estas tecnologías producen efectos intensos a nivel biológico.

Estas actividades nos hacen conscientes de que vivimos sumergidos en un «caldo» tóxico. Nuestro consumo de estos productos tóxicos afecta mucho a nuestra salud, a la de nuestras familias y a la de todos los que nos rodean y especialmente a los que ya padecen enfermedades ambientales como la Sensibilidad Química Múltiple.

Los políticos deben saber que vivir y trabajar en ambientes nocivos tiene una repercusión socioeconómica muy importante y aumenta el gasto en sanidad al favorecer las patologías crónicas.

No podemos salir huyendo hacia un lugar remoto y limpio, se trata de seguir viviendo donde vivimos pero eligiendo, comprando y usando productos sanos y eliminando de nuestros hábitos cotidianos todos los productos químicos tóxicos prescindibles cuya necesidad es inventada.

 No hay nada más poderoso que unir nuestras decisiones de consumo para que se produzca un cambio.

Alas de Mariposa asociación SQM

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2 comentarios

Archivado bajo tóxicos

2 Respuestas a “TU CALDO TÓXICO DIARIO

  1. Muy buen articulo, muchas gracias, hay demasiados toxicos en los productos cotidianos actuales. Mejor actuar con el principio de precaución, nuestra salud en primer lugar

  2. mayra

    le falta en que ase daño el perfume alos pulmones

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